Fue una
gran experiencia, las primeras dicen que no se olvidan. Fue mi primera
experiencia en primera línea en el ámbito educativo en una clase ordinaria y
por ello guardo buenos recuerdos. Tuve la sensación de que era un buen centro,
a pesar, cierto es, de que el tipo de alumnado facilitaba también la dinámica
de la práctica educativa y la dinámica institucional.
Dado que ya
conocía el centro, opté por tener un punto de vista diferente, esta vez como
psicopedagogo, y aunque la gran parte de mí hubiera preferido vivir esta
experiencia de Psicopedagogo en un centro público, de más líneas, de mayor
tamaño, de contextos menos favorecidos, con otro tipo de alumnos, etc…las
dificultades burocráticas de nuestra universidad, y las relativamente escasas
alternativas dentro de espacios de aulas de ESO que ofrecía, opté por intentar
volver a este centro.
Conocía a
gran parte del profesorado, pero curiosamente, no a la psicopedagoga. Al volver
al centro me invadieron muchos recuerdos, y me alegró ver que parte de los
profesores, sobre todo, la tutora y el tutor con los que compartí mano a mano
el día a día, se acordaban de mí.
Al proponer
a la directora del centro la posibilidad de hacer las prácticas, acertadamente
me emplazó a que fuera la propia psicopedagoga la que decidiera en función de su
volumen de trabajo y disponibilidad. A pesar de que propuso que fuera pasado
Pascua porque estaba inmersa en actas y coordinaciones, le comenté que
necesitaba empezar porque tenía un trabajo a corto plazo con la entrega de la
PAC1. Ella me escuchó y aceptó, cosa que debo agradecer sobremanera. Esa fue la
primera toma de contacto: presentación, acuerdo, firma y fecha de inicio para la
siguiente semana.
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