Es un tema candente. Hace unos días publiqué un tema en el que hablaba de la necesidad de trabajar desde el centro un ambiente de prácticas culturales integradoras para facilitar el rodaje y la convivencia entre los alumnos que vienen de otros países y dejan su entorno.
Hace unos días hubo una entrevista de seguimiento con una alumna de aquí que había manifestado en conductas y expresiones malestar con su grupo de compañeros. La alumna había manifestado que sentía desplazada, que se sentía diferente y que notaba que se sentía desplazada. Según ella decía, parece que ahora iba mejor, que no notaba nada raro y que estaba más contenta. ¿Posible Bullying? me pregunté..
En un primer momento, me vino a la cabeza esta práctica tan denunciable por la comunidad educativa que se está dando últimamente. Por mucho que no me cuadrara que eso se diera en este centro pequeño, fue una idea. Sin embargo, de lo que en apariencia puede parecer un caso de abandono y Bullying, subyace un caso en el que se pone de relieve el papel del autoconcepto y la autoestima.
Es una alumna insegura, físicamente distinta al canón de belleza que se vende en nuestra sociedad, y que además está en una etapa ya de por sí controvertida para sí misma, en la que está empezando a cuestionarse muchas cosas. Todo eso hacen que se empiece a tener un autoconcepto, que al cabo es el que proyectamos en nuestro entorno y nuestras relaciones. Nos vemos como que creemos que nos ven. Lo peor es que es una dinámica que se retroaliemnta. La alumna se siente mal, tiene inseguridades y complejos, y hace que el entorno y sus compañeros, que en esas edades es incapaz de comprender el poder del "interaccionismo simbólico" se muestren distantes con una compañera que no se siente bien y que no se comunica.
Autoconcepto que acaba mermando la autoestima y retroalimentando esa dinámica negativa en la convivencia con sus compañeros y que, afortunadamente, nada tiene que ver con el Bullying. Recuerdo casi como un axioma un contenido de Psicología de la Educación que decía que las personas tenemos tres necesidades básicas, en las que había un paralelismo con algunas de las que Marlow cita en su famosa pirámide..
La necesidad de autonomía, poder sentirse libre de emprender cualquier empresa sólo. La necesidad de competencia, no sólo sentirnos autonómos para decidir qué y cómo sino con la capacidad y las estrategias adecuadas para tener éxito. Y por último la necesidad de pertenencia al grupo como fuente de seguridad y aceptación. Si os fijáis en esas tres, cada una de ellas es vital para adquirir las demás y todas tienen un componente emocional muy alto. Por tanto, es muy importante trabajar desde la estima todos esos bancales.



No hay comentarios:
Publicar un comentario