Igual que sucedía en mi anterior comentario sobre los diagnósticos que
frívolamente se dan como TDAH en algunos centros, he visto que ocurría lo mismo con el TC. Casualmente TDAH y TC parecen tener bastantes rasgos que
correlacionan, lo que no debe inducirnos a pensar de forma equivocada que todos
los TDA con hiperactividad o sin ella tienen también TC y que todos los TC son
TDA. ¡Cuidado!
Dicho esto, lo que me interesaba decir es que se está
etiquetando a alumnos con determinados comportamientos disruptivos, de
evitación o rechazo con TC. Veo algún caso que sí ha tenido problemas hace tres
o cuatro años, que ha ejercido cierta violencia en casa, que en el centro
adoptaba posturas de enfrentamiento pero que según lo que observo en otros
alumnos, ni son agresivos, ni son malos compañeros, ni trasgreden normas
sociales más allá de alguna que todos hemos hecho, ni son impulsivos, ni
manipulan sino que NO quieren estudiar en ese centro y por eso no quieren hacer
deberes.
Alumnos que se oponen a su forma, la única que tienen a su alcance, para expresar que no están de acuerdo con ciertas dinámicas y decisiones que se toman
sin tenerse en cuenta lo que ellos piensan. Son alumnos a los que probablemente
antes de juzgar deberíamos escuchar. Muchos de esos alumnos que hoy son
catalogados con TC serán otras personas cuando puedan empezar a decidir por
ellos mismos y se les escuche.
La familia en ambos casos es muy importante, y echo en falta más medidas
de colaboración en cualquier caso porque uno y otro diagnóstico no sólo se dan
en el centro educativo sino en sus entornos familiares. Es cierto que a menudo existe un cierto rechazo por parte del alumno que sí tiene un TC, pero para
ello se deben cuidar aspectos de autoconcepto y autoestima en el alumnos y no
dejar que vean en la entrevista un instrumento más de sometimiento por
parte de una figura de autoridad cuyo fin entienda que es el de juzgarle, y no
conocer su mundo interior para ofrecerle ayuda y “decidir” ambas partes el
camino que les haga sentir mejor a él y quienes comparten con él espacio y
tiempo.
Su baja autoestima o la desconfianza, son elementos que entorpecerán la
entrevista si el orientador no logra ponerse en el papel del alumno, y conocer
de antemano algunos de sus aspectos, en cuyas entrevistas debe querer escuchar
y no juzgar a la persona puesto que puede ocurrir, por ejemplo, que ante algún
comportamiento o acción bien hecha del alumno, no se le haya visto reconocida y
haya “asumido” una indefensión aprendida que el alumno proyecta en cada una de
sus expectativas con el entorno.
Que acostumbrados a sentirse
aislados socialmente, con rasgos de timidez muy alta y falta de habilidades
sociales y comunicativas, el escenario “cara a cara” ante una persona que no
sólo busca comprenderle sino ayudarle y además ofrecerle afecto, hagan sentir
al alumno en un escenario desconocido que inexorablemente crea incertidumbre
ante el caudal de sensaciones y sentimientos nuevos que pueden aflorar y ante
los que no sabe como responder ni interpretar.
De hecho, como ya comenté más arriba, una estrategia para dar más
libertad y autonomía y a través de ellas trabajar la autoestima es llegar a un
acuerdo a nivel de clase para que los alumnos adquieran una parte de
responsabilidad más alta en alguna actividad, y luego, se valoren “sólo” los
aspectos positivos. Al concederle más responsabilidades él asume que tiene un
papel importante, y en caso de no tener alta autoestima, entenderá que todos
son importantes.
Otras medidas pueden ser
organizar alguna actividad que le guste y aprovechar los momentos en los que él
está contento para compartir sus alegrías, reforzarle, reconocerle los méritos
y la importancia que tienen algunas conductas para conseguir buenos fines aun a
sabiendas que por delante, el maestro, el orientador y los compañeros también
se equivocan y es bueno que él también lo sepa.
En realidad, todo ello
refuerza mi visión en la que el aprendizaje y la educación debe entenderse como
un proceso más democrático, con más libertad, que permita a todos trabajar en
base a sus intereses..
http://www.psicodiagnosis.es/http://www.cat-barcelona.com/



Hola Felipe,
ResponderEliminartal i com apuntes en aquesta entrada, tant la motivació com l'autoconcepte dels alumnes són qüestions clau tant per al seu desenvolupament personal com per a la intervenció psicopedagògica.
Salut!
Hola Felipe,
ResponderEliminarM'hagrada molt aquesta entrada per les orientacions que dones envers ela alumnes amb TC. Per mi, dos elements claus per al tractament d'aquest trastorn son fomentar la participació i buscar el seu consentiment en els processos d'ensenyament i aprenentatge.