lunes, 13 de mayo de 2013

EL TRASTORNO DE CONDUCTA

Igual que sucedía en mi anterior comentario sobre los diagnósticos que frívolamente se dan como TDAH en algunos centros, he visto que ocurría lo mismo con el TC. Casualmente TDAH y TC parecen tener bastantes rasgos que correlacionan, lo que no debe inducirnos a pensar de forma equivocada que todos los TDA con hiperactividad o sin ella tienen también TC y que todos los TC son TDA. ¡Cuidado!

Dicho esto, lo que me interesaba decir es que se está etiquetando a alumnos con determinados comportamientos disruptivos, de evitación o rechazo con TC. Veo algún caso que sí ha tenido problemas hace tres o cuatro años, que ha ejercido cierta violencia en casa, que en el centro adoptaba posturas de enfrentamiento pero que según lo que observo en otros alumnos, ni son agresivos, ni son malos compañeros, ni trasgreden normas sociales más allá de alguna que todos hemos hecho, ni son impulsivos, ni manipulan sino que NO quieren estudiar en ese centro y por eso no quieren hacer deberes.

Alumnos que se oponen a su forma, la única que tienen a su alcance, para expresar que no están de acuerdo con ciertas dinámicas y decisiones que se toman sin tenerse en cuenta lo que ellos piensan. Son alumnos a los que probablemente antes de juzgar deberíamos escuchar. Muchos de esos alumnos que hoy son catalogados con TC serán otras personas cuando puedan empezar a decidir por ellos mismos y se les escuche. 

La familia en ambos casos es muy importante, y echo en falta más medidas de colaboración en cualquier caso porque uno y otro diagnóstico no sólo se dan en el centro educativo sino en sus entornos familiares. Es cierto que a menudo existe un cierto rechazo por parte del alumno que sí tiene un TC, pero para ello se deben cuidar aspectos de autoconcepto y autoestima en el alumnos y no dejar que vean en la entrevista un instrumento más de sometimiento por parte de una figura de autoridad cuyo fin entienda que es el de juzgarle, y no conocer su mundo interior para ofrecerle ayuda y “decidir” ambas partes el camino que les haga sentir mejor a él y quienes comparten con él espacio y tiempo.

Su baja autoestima o la desconfianza, son elementos que entorpecerán la entrevista si el orientador no logra ponerse en el papel del alumno, y conocer de antemano algunos de sus aspectos, en cuyas entrevistas debe querer escuchar y no juzgar a la persona puesto que puede ocurrir, por ejemplo, que ante algún comportamiento o acción bien hecha del alumno, no se le haya visto reconocida y haya “asumido” una indefensión aprendida que el alumno proyecta en cada una de sus expectativas con el entorno.

Que acostumbrados a sentirse aislados socialmente, con rasgos de timidez muy alta y falta de habilidades sociales y comunicativas, el escenario “cara a cara” ante una persona que no sólo busca comprenderle sino ayudarle y además ofrecerle afecto, hagan sentir al alumno en un escenario desconocido que inexorablemente crea incertidumbre ante el caudal de sensaciones y sentimientos nuevos que pueden aflorar y ante los que no sabe como responder ni interpretar.

De hecho, como ya comenté más arriba, una estrategia para dar más libertad y autonomía y a través de ellas trabajar la autoestima es llegar a un acuerdo a nivel de clase para que los alumnos adquieran una parte de responsabilidad más alta en alguna actividad, y luego, se valoren “sólo” los aspectos positivos. Al concederle más responsabilidades él asume que tiene un papel importante, y en caso de no tener alta autoestima, entenderá que todos son importantes.

Otras medidas pueden ser organizar alguna actividad que le guste y aprovechar los momentos en los que él está contento para compartir sus alegrías, reforzarle, reconocerle los méritos y la importancia que tienen algunas conductas para conseguir buenos fines aun a sabiendas que por delante, el maestro, el orientador y los compañeros también se equivocan y es bueno que él también lo sepa.    

En realidad, todo ello refuerza mi visión en la que el aprendizaje y la educación debe entenderse como un proceso más democrático, con más libertad, que permita a todos trabajar en base a sus intereses..  


http://www.psicodiagnosis.es/

http://www.cat-barcelona.com/

2 comentarios:

  1. Hola Felipe,
    tal i com apuntes en aquesta entrada, tant la motivació com l'autoconcepte dels alumnes són qüestions clau tant per al seu desenvolupament personal com per a la intervenció psicopedagògica.
    Salut!

    ResponderEliminar
  2. Hola Felipe,
    M'hagrada molt aquesta entrada per les orientacions que dones envers ela alumnes amb TC. Per mi, dos elements claus per al tractament d'aquest trastorn son fomentar la participació i buscar el seu consentiment en els processos d'ensenyament i aprenentatge.

    ResponderEliminar