lunes, 13 de mayo de 2013

TDA VERSUS TDAH

Estos días estoy observando un dato: la arbitrariedad y ligereza con la que se encasilla tanto a los alumnos con déficit de atención añadiéndoles sin ninguna razón aparente el matiz de H (hiperactividad), y otro el de los TC. 

He visto que en los dictámenes que son sometidos a revisión entre la Conselleria d'Educació y mi centro, figuran en mayúsculas las causas por las que esos alumnos aparecen listados con nomenclaturas TA, TC, TDAH, DA, etc…

Ante la abundancia de TDAH y TC he preguntado porqué hay tantos alumnos con ese diagnóstico y ninguno sin hiperactividad, y me han dicho que a todos les ponen TDAH lleven o no asociada la hiperactividad. En realidad, me ha sorprendido mucho la respuesta. 

Ello me hace pensar que de manera frecuente y sin demasiados quebraderos de cabeza se está abusando de un diagnóstico relativamente reciente al que se recurre ante la sospecha de un “simple déficit de atención”. No quiero abundar en los criterios médicos que se establecen para considerar un TDAH porque de eso hay sobrada teoría y herramientas para saberlo con un sólo click, sino en la reflexión de no diagnosticar a cada alumno las dificultades que tienen. 

Me gustaría que los que estamos a punto de convertirnos en psicopedagogos, aunque muchos nos sintamos nacidos con una clara vocación de pedagogos y el mundo de la educación y la infancia, y sólo estemos pendientes del título...tuviéramos claro desde el principio que diagnosticar no es sólo poner una nomenclatura u otra según  nos parezca sino partir de un punto cero de referencia y que por eso no puede ser un punto inexistente sino lo más real posible. 

Del tema del diagnóstico hablaré en otros días, porque eso también merece una reflexión detenida. Para acabar, me gustaría pensar que el hecho de mezclar TDA con TDAH, y considerarlos a todos por igual, no está privando a algunos alumnos de mejorar su proceso por tal falta de tino y coherencia. De hecho, los datos observables de uno y otro indican actitudes y comportamientos muy distintos, y por ello, tanto las causas como las posibles soluciones  y propuestas de mejoras no serán las mismas.

http://www.fundacioncadah.org/

A continuación, un párrafo extraído de la fundación CADAH:

¿Qué diferencias existen entre Déficit de atención e Hiperactividad?

El tipo predominantemente inatento o comúnmente llamado Trastorno por Déficit de Atención o TDA, involucra falta de atención y concentración, así como también un comportamiento de distracción. Los niños que padecen de este subtipo no son excesivamente activos y tampoco interrumpen las clases; más bien ellos típicamente no completan sus tareas, se distraen con facilidad, cometen errores imprudentes y evitan actividades que requieren de trabajo mental continuo y de mucha concentración. Y como no interrumpen, es más probable que dichos síntomas se pasen por alto.  A estos niños con frecuencia se les malinterpreta como perezosos, desmotivados e irresponsables.  Ellos representan aproximadamente el 30% de todos los individuos que padecen del TDAH.

Los niños con déficit de atención o TDA, presentan en muchas ocasiones confusión e inatención, lo que les lleva a una pérdida importante de la información. Generalmente, presentan un tempo cognitivo lento. Tiene dificultades en la memoria de trabajo y en retener información nueva. Todo ello ocasiona que  en las instrucciones orales o escritas cometan errores. No se caracterizan por ser niños agresivos, con lo cual no suelen tener demasiados problemas en crear amistades entre iguales.

El perfil hiperactivo-impulsivo, sin embargo, se muestra muy inquieto cuando debe permanecer sentado. En situaciones inadecuadas corre o trapa de manera excesiva. Como expresan muchas madres de niños hiperactivos, “es como si estuviera literalmente impulsado por un motor”. Continuamente está hablando, teniendo grandes dificultades en permanecer callado. En comparación, con la población del subtipo con déficit de atención, puede presentar más agresividad. Del mismo modo suelen tener mayores dificultades en establecer relaciones sociales debido a su carácter impulso. La adolescencia puede ser problemática si no se trabajan los síntomas desde la infancia

Si comparamos las conductas de los niños inatentos con los hiperactivos-impulsivos, encontramos en común que a ambos les cuesta mantener la atención, seguir las rutinas y las órdenes o pautas de forma continuada y se diferencian por su impulsividad o precipitación. 





1 comentario:

  1. Hola Felip, me parece un tema muy interesante con cada vez más casos en los centros educativos. Nosotros tenemos esta guía y nos resulta útil: Guía práctica para educadores. El alumno con TDHA. Fundación Andana.
    En este enlace, se puede bajar:

    http://www.postadopcion.org/pdfs/GUIApracticaTDAH.pdf

    Saludos!

    ResponderEliminar